Mantén tu piscina cristalina y limpia

Para disfrutar de tu piscina y que además de cristalina sea segura para el baño, es necesario realizar un buen mantenimiento. Una piscina limpia y con agua de buena calidad disminuye los riesgos de sufrir erupciones cutáneas, alergias, intoxicación por ingestión accidental, irritación de ojos, e incluso problemas mayores.

Ahora te explicaremos algunas pautas para que puedas cuidar de tu piscina y solucionar algunos de los problemas que te puedan surgir. Por supuesto, si tienes dudas acerca del uso o conservación de los productos, o tienes algún problema que persista, no dudes en consultar a los especialistas.

Cuidado del equipamiento

Antes que nada, es importante comprobar el estado del equipamiento de la piscina y asegurarte de que todo funciona correctamente, la bomba, los filtros, válvulas, skimmer, etc.

Limpieza frecuente

Si queremos que nuestra piscina tenga un agua cristalina y brillante, no debemos descuidar su limpieza. Cada vez que sea necesario, antes del baño o antes de poner la depuradora, se deben recoger con la red los residuos flotantes, como hojas o insectos, etc.

Para mantener el agua limpia, hace falta poner todos los días la depuradora, al menos un par de horas. Los residuos que no se recojan con la red o con la depuradora irán al fondo, por lo que es necesario pasar el limpia-fondos una vez a la semana como mínimo. Al igual que los skimmers, que también se suelen limpiar semanalmente.

Para evitar la proliferación de algas, bacterias y hongos, se pueden utilizar alguicidas de forma periódica. También se recomienda limpiar las paredes con un cepillo adecuado.

Una de las cosas que hay que mantener limpio es el filtro de la piscina. Si está sucio la calidad del agua empeora, lo que hace que baje la efectividad de los tratamientos químicos que usemos, aumentando su consumo. Una vez al año, antes de la temporada de baño, hay que lavar y desinfectar la arena, y desincrustar la cal en el caso de que tenga. Es recomendable que cada 5 años se cambie el medio filtrante, siempre en función del uso y características del agua.

Control del PH

El PH es una medida que nos indica la acidez o la alcalinidad del agua.

Para que el agua no irrite la piel y los ojos de los bañistas el PH debe estar entre los valores 7,2 y 7,6. Y si el PH es superior a 7.6, el cloro o desinfectante que se use pierde efectividad.

Es por este motivo que es muy recomendable hacer esta medición periódica, para rectificar los niveles en el caso de que fuera necesario. Existen unos kits con test de cloro y de PH que nos permiten comprobar la calidad del agua de forma rápida y precisa.

Desinfección del agua

Si queremos evitar problemas de algas o agua turbia, debemos mantener un proceso continuo de desinfección. Para ello existen diferentes métodos: cloro en pastillas o en polvo, electrólisis salina y oxígeno activo.

En caso de encontrarnos con algún problema de turbiedad o algas, es recomendable realizar un tratamiento de choque con cloro en grano y añadir floculante líquido, con el fin de recuperar el buen estado del agua. Normalmente los productos son más eficaces si se aplican fuera de las horas en que la piscina recibe de forma directa la luz y calor de los rayos solares. Por supuesto, siempre fuera de las horas de baño y respetando los tiempos de actuación según el fabricante para la seguridad del bañista.

Tras aplicar los productos, es importante dejar funcionar la depuradora durante unas horas. Es posible que haya que cepillar las paredes y el suelo de la piscina. Después habrá que esperar 12-24 horas a que todas las impurezas precipiten al fondo y con el limpia-fondos sacar las impurezas de la piscina.

Esperamos que este post te haya servido para aclarar dudas y para ayudar a mantener limpia y cuidada tu piscina.

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Redacción Ferretería Prosperidad

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